viernes, 29 de noviembre de 2013

Sobre la universidad


En estos cuatro años de universidad he estudiado algo de matemáticas, química y biología. He aprendido a poner un rotavapor, me he peleado con la Orgánica, he rascado un examen hasta llegar a un cinco y mi Bonnier ha sufrido tanto como yo con la botánica.

A cup of jo
He ido a clases particulares y me he desquiciado con la química farmacéutica. He aprobado cuatro asignaturas gracias a Licesio y he aprendido a copiar.
He cazado mariposas con Pablo a las ocho de la mañana y he cenado Mcdonalds al salir de Goyo.




Y supongo que de tantas horas en Zacut y noches en Libreros al final, algo he aprendido.
Dicen, que la universidad son los mejores años de la vida, que de allí te llevas a un puñado de buenos amigos con los que volverás a encontrarte y sentirás que el tiempo no ha pasado, recordarás aquellas tardes en la Plaza Mayor con un helado en la mano y las noches de la Imprenta, el sol de un día veintiocho de noviembre camino de Van Dyck y la charanga de fondo.

La universidad sirve para “espabilar” y para darte cuenta de todo lo que hace una madre.
Te das cuenta un domingo cuando hay una torre de platos para fregar y restos de la fiesta del día anterior, te das cuenta cuando tienes más ropa en el cesto que en el armario y cuando llegas a casa muerto de hambre y la nevera hace eco.


Empiezas a llevar ropa sin planchar. a comprar marca blanca y a comer pizza más a menudo. A pesar de todo, no se si son los mejores años de la vida, pero son geniales.

PD: Ayer fue la fiesta de la facultad y me hubiera encantado estar en Salamanca.

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