jueves, 28 de mayo de 2015

Cien vidas




Dan Fredinburg era un ejecutivo estadounidense que trabajaba para Google, falleció en el terremoto de Nepal a causa de una avalancha mientras ascendía el Everest. Su amigo Max Stossel le entregó esta carta, la cual solo podía leer una vez alcanzada la cima.

Debes estar muy alto para estar leyendo este eco escrito. Todas las personas que conocemos y amamos finalmente van a morir. Cuando lo hacen, dejan atrás sus historias.
Esas historias se cuentan y se transmiten, impactan en las vidas de los demás hasta que son historia . Tu historia ya ha impactado enormemente en la mía, para bien. Con cada aventura regresas con historias que la mayoría de la gente no soñaría experimentar ellos mismos.
Gracias por empujar a la raza humana para que sea más grande, más atrevida, y vivir la vida de verdad en vez de sobrevivir a ella.
Te quiero, hermano. Por favor regresa con historias.
E incluso si no lo haces... Todos estaremos horrorizados, entristecidos y con el corazón roto por no poder crear nuevas historias contigo, pero también vamos a saber que ya has vivido el equivalente de al menos 100 vidas.
Eres un campeón.
Te deseo un seguro, maravilloso y espectacular viaje.
Con cariño,
Max Stossel
Al enterarse del fallecimiento Max Stossel dedicó estas palabras a su amigo: "Uno de los seres humanos más queridos que he tenido el placer de conocer. Dan es la persona más interesante, aventurera y humana que he conocido. Era un justiciero como los que solo existen en la ficción, alguien que se preocupaba de los demás tanto que a veces le costaba mirarles a los ojos. Alguien con quién siempre te podías divertir. Alguien en quién pienso todos los días cuando me encuentro con un problema, porque me planteaba «¿Qué haría Dan?"

Ojalá saber vivir, ojalá saber vivir el equivalente de al menos 100 vidas.

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